Qué son las 'superbacterias': así amenazan a nuestra recuperación de ciertas enfermedades

La semana pasada tuvo lugar el Día Europeo del Uso Prudente de los Antibióticos, una jornada para recordar y concienciar a la población sobre los efectos negativos de un mal uso de los medicamentos para la salud pública mundial. ¿Sabías que la resistencia a los antibióticos está generando determinadas enfermedades?

La resistencia a fármacos es una de las mayores amenazas a las que nos enfrentamos en la actualidad, ya que se estima que se producen 700.000 muertes al año como consecuencia de patologías por bacterias resistentes o ‘superbacterias’. Unas cifras que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), aumentarían a 10 millones de muertes en los próximos 25 años.

¿Por qué las ‘superbacterias’ son resistentes a fármacos?

Las ‘superbacterias’ son “cepas de bacterias, parásitos y hongos que son resistentes a la mayoría de los antibióticos y otros medicamentos que se utilizan comúnmente para tratar las infecciones que causan”, explica el doctor de Mayo Clinic, Pritish K. Tosh. De esta manera, algunas ‘superbacterias’ pueden originar enfermedades realmente graves, como neumonías, infecciones en las vías urinarias o afecciones en la piel. 

Esta resistencia a los antimicrobianos se trata de un proceso natural que ocurre con el tiempo cuando los diferentes patógenos son capaces de adaptarse a los fármacos diseñados para eliminarlos. Así, cambian para poder garantizar su propia supervivencia.

El uso indebido y excesivo de antibióticos es una de las causas principales de esta problemática de salud pública global. La contaminación en agua o alimentos, así como la mala manipulación de los mismos, el escaso control de las infecciones o las condiciones sanitarias deficientes en determinados contextos también son factores que contribuyen al desarrollo de estas ‘superbacterias’. 

La gran amenaza reside en que si no se revierte la situación actual, los expertos pronostican que para 2050 las enfermedades resistentes podrían ser la primera causa de mortalidad mundial.

¿Por qué son una amenaza global?

“Infecciones comunes y potencialmente mortales, como neumonía, infecciones postoperatorias, así como VIH, tuberculosis y malaria, son cada vez más difíciles de tratar debido a la resistencia a los antimicrobianos. Si este fenómeno no se controla puede traer consecuencias significativas a nivel social, económico y de seguridad sanitaria, que pueden perjudicar el desarrollo de los países”, explican los autores del proyecto ‘Trabajando juntos para combatir la resistencia a los antimicrobianos’. 

Por tanto, si este problema no se revierte, el mundo está destinado a una era sin antibióticos en la que multitud de enfermedades frecuentes y tratables se pueden volver potencialmente mortales. 

De hecho, en el año 2017 el informe de la OMS titulado ‘Antibacterial agents in clinical development – an analysis of the antibacterial clinical development pipeline, including tuberculosis‘ revelaba una falta alarmante de antibióticos para poder combatir la resistencia de las ‘superbacterias’.

“Si no disponemos de antibióticos eficaces para prevenir y tratar las infecciones, los trasplantes de órganos, la quimioterapia y las intervenciones quirúrgicas se volverán más peligrosas”, advierte la organización. 

En este sentido, las consecuencias de esta resistencia son más complicadas en entornos con recursos limitados y en grupos de la población más vulnerables, como en recién nacidos y en la primera infancia. Así, la neumonía provocada por bacterias y las infecciones del torrente sanguíneo “se encuentran entre las principales causas de mortalidad en menores de cinco años”, aclara la OMS.

¿Qué enfermedades se están volviendo más resistentes?

La resistencia de las ‘superbacterias’ a los medicamentos se ha convertido en una pandemia silenciosa que, poco a poco, está solando y perjudicando a todo el planeta. ¿Te imaginas no poder realizar con éxito una cirugía o un trasplante? Otro informe reciente de la OMS asegura que “no se están creando los tratamientos antibacterianos que tan desesperadamente se necesitan”. 

Pero, ¿qué infecciones están desarrollando la resistencia más grave a los antibióticos? La tuberculosis es una de las enfermedades que más amenaza al mundo en la actualidad. La bacteria que origina esta patología (Mycobacterium tuberculosis) se está volviendo cada vez más resistente a los fármacos que existían contra ella. 

El Clostridium difficile es otro patógeno resistente de manera natural a antibióticos frecuentes. Por esta razón, afecta a personas después de un tratamiento con estos medicamentos, ya que pueden dañar la flora intestinal. Esta resistencia está en aumento, por lo que los fármacos que se utilizan contra la infección que origina este patógeno están perdiendo eficacia.

Por otro lado, las bacterias multirresistentes que son especialmente peligrosas en hospitales, residencias de ancianos y entre los pacientes que necesitan ser atendidos con dispositivos como ventiladores y catéteres intravenosos son: Acinetobacter, Pseudomonas y varias enterobacteriáceas como Klebsiella, E. coli, Serratia y Proteus. Estos patógenos pueden generar infecciones graves y a menudo letales, como las que afectan a la corriente sanguínea y neumonías.

La OMS dispone de una lista de “patógenos prioritarios” resistentes a los antibióticos y en los niveles segundo y tercero también se encuentran las bacterias que provocan enfermedades comunes, como la gonorrea o las intoxicaciones alimentarias (como salmonela).

¿Se puede revertir este problema de salud pública?

Uno de los pasos urgentes es cambiar la forma de prescribir y utilizar los antibióticos. Una medida que debe ir acompañada de otras pautas como la vacunación frente a infecciones, el lavado regular de manos y la seguridad alimentaria. 

Desde el Plan Nacional de Resistencia a los Antibióticos recuerdan que el uso indebido en personas y animales es la principal amenaza que repercutirá en los tratamientos futuros. En este sentido, tampoco se debe automedicar a nuestras mascotas, ya que los animales portan determinados microorganismos que pueden ser transferidos a los seres humanos a través de un proceso conocido como zoonosis.

Resulta vital frenar esta resistencia para un futuro en el que enfermedades comunes se puedan seguir tratando y no supongan un riesgo para la vida. Por ello, hay multitud de proyectos a nivel mundial en marcha para luchar contra la resistencia antimicrobiana. 

Una de las líneas estratégicas más recientes es la desarrollada por investigadores del Centro Nacional de Biotecnología perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CNB-CSIC) basada en “explotar la respuesta fisiológica que inducen los plásmidos en las bacterias y lograr así revertir la evolución de las resistencias a los antibióticos”, explican en un comunicado. 

Este trabajo podría servir para el desarrollo de “nuevas terapias contra las bacterias portadoras de estos plásmidos de resistencia, basándose en un fenómeno de la sensibilidad colateral asociada a ellos”.

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