Los efectos de la adicción a las bebidas energéticas: un joven acaba en la UCI con fallo renal y cardíaco

A la hora de alimentarnos, la moderación suele ser una buena consejera; son muchos los alimentos que, en cantidades excesivas, pueden llegar a provocarnos problemas de salud. Esto es lo que ilustra el caso de un joven, recogido en el medio científico The BMJ, que tras consumir unos dos litros de bebida energética cada día durante dos años sufrió un fallo renal y un fallo cardíaco severos, motivo por el que tuvo que ser hospitalizado en una UCI.

Un caso insólito

El paciente en cuestión era joven de 21 años que acudía a la clínica por falta de aliento e hinchazón abdominal. Cuando fue examinado, los médicos encontraron que presentaba fallo renal con retención urinaria y severos daños en el corazón, con una fracción de eyección (de toda la sangre que hay en el interior del corazón, la fracción de eyección es el porcentaje que sale con cada latido) del 11% (los valores normales están entre el 50 y el 75%) y trombos en los dos ventrículos, formados por la coagulación de la sangre debida al poco movimiento de la misma por el sistema circulatorio.

Además, el joven había sufrido varios infartos cerebrales subclínicos (asintomáticos) y padecía encefalopatía urémica, por la que tuvo que recibir hemodiálisis de urgencia.

Lo curioso es que, en principio, no parecía haber ninguna razón que explicase este estado. El paciente carecía de ningún antecedente personal o familiar significativo de problemas renales o cardiovasculares; había dejado de fumar tres años atrás y no consumía alcohol ni sustancias ilícitas.

Encontrando la causa

Sin embargo, el joven sí tenía un hábito inusual: en los dos años anteriores a su llegada a la clínica, había estado consumiendo cuatro latas de medio litro de bebida energética diariamente. Al conocer esta circunstancia, los médicos le interrogaron más a fondo y, retrospectivamente, recordó haber sufrido algunos síntomas adicionales como temblores, dispepsia (molestias en la parte alta del abdomen) y taquicardia.

Con todo, y aunque señalan como causa más probable de las patologías este patrón de consumo, los investigadores mantienen ciertas reservas sobre la relación de causalidad entre la bebida energética y el estado del paciente. Esto es porque, hasta ahora, los problemas de salud que se han relacionado con este tipo de bebidas tienen que ver más con los tradicionalmente ligados a la ingesta excesiva de azúcar o a las sobredosis puntuales de cafeína.

El tratamiento

Ante la gravedad de su cuadro, el paciente fue trasladado a un hospital con equipo de soporte cardiovascular y hemodiálisis por si se producía un colapso cardiovascular. Los médicos, incluso, llegaron a considerar la posibilidad de practicarle un trasplante simultáneo de corazón y riñón.

Sin embargo, finalmente se optó por practicarle varias cirugías renales (específicamente nefrostomía bilateral y colocación de stent ureteral) y un tratamiento farmacológico para los daños cardiovasculares.

Finalmente, pudo ser dado de alta, aunque aún bajo vigilancia. Con el paso del tiempo, su estado fue mejorando: desarrolló una mayor tolerancia al ejercicio, su tamaño ventricular se normalizó, su fracción de eyección también, y desaparecieron los trombos. Con todo, su función renal continuó estando seriamente afectada, lo que hace probable que en algún momento necesite un trasplante de riñón. 

El principal motivo al que los médicos atribuyen esta mejoría no es tanto el tratamiento como la abstinencia en el consumo de bebidas energéticas.

El testimonio del paciente

El reporte incluye un apartado que es poco común en los artículos de esta clase: un testimonio del propio paciente.

En él, el joven explica que el consumo de bebidas energéticas, que describe como “muy adictivas”, estaba afectando seriamente a su salud y su vida diaria con una interferencia importante en sus tareas diarias y en sus estudios universitarios.

Igualmente, se refiere a su ingreso hospitalario como “extremadamente traumático”, afirmando que sufría “delirios, problemas de memoria, insomnio y emociones como ansiedad o depresión”.

Por ello, pide una mayor toma de conciencia sobre las bebidas energéticas y sus peligros potenciales, y sugiere la implantación de etiquetas de advertencia similares a las que estamos acostumbrados a ver en el caso del tabaco.

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