Leticia Sabater: “La gente se cree que soy tonta, pero lo tengo todo estudiado”

Leticia Sabater es pura dinamita, una mujer sin límites artísticos que se cansó de fingir una personalidad que no era la suya. Despojada de complejos, nada queda de aquella presentadora tierna y sensible que, durante la década de los 90, entretenía a la audiencia infantil desde los programas de TVE.

La catalana reta a los críticos musicales con una nueva canción, titulada Mi vida es mía, mediante la que reivindica su libertad. Un tema producido por Ricardo López y Dj Rafa Marco que no está exento de polémica.

Acabas de publicar tu nuevo trabajo y ya te están acusando de plagio… Sí, pero no es cierto. Mi canción solo tiene ocho notas iguales que el otro tema y para que se pueda considerar plagio debe haber 16. Antes de tirarme a la piscina, lo estudié con mis abogados. Es una locura.

En ‘Mi vida es mía’ apareces casi desnuda y con el cuerpo pintado, ¿no te cansas de provocar? La provocación es sexy y forma parte de mí. Me gusta sorprender y, aunque lo más sencillo habría sido hacer un vídeo como el que hace todo el mundo, he querido invertir unos 6.000 euros en hacer un producto diferente en el que hay efectos que solo se hacen en producciones americanas.

¿Te estás quedando conmigo? En absoluto. En el videoclip, que ha dirigido Luis Blasco, se han empleado muchos efectos especiales: camino por la fachada de un edificio, aparezco volando y se puede ver la destrucción de una casa. Estoy muy contenta con el resultado.

También apareces abrazada a una serpiente de 16 kg, ¿no tienes miedo a nada? Todo vale por el espectáculo. Con cabeza, con precaución y sin sufrimiento hay que hacer todo lo necesario para que el público disfrute. No solo no tengo miedo, sino que ni siquiera puedo llorar.

Leticia sabater

  • Barcelona, 1966. En los 90 presentó programas infantiles como ‘A mediodía, alegría’ y ‘Con mucha marcha’. Años después se recicló participando en ‘realities’ como ‘La isla de los famosos’, ‘Acorralados’, ‘Supervivientes’ y ‘La caja fuerte’. También ha probado en la música, con canciones como ‘Salchipapa’ o, ahora, ‘Mi vida es mía’.

¿A qué te refieres con eso? Me pasé dos años llorando porque un novio mío desapareció sin dejar rastro. Desde entonces, no he podido volver a hacerlo, se me han secado las lágrimas. Creo que biológicamente es imposible, pero nadie me da ninguna solución. Tal es la gravedad del asunto que ni siquiera cuando han muerto familiares he podido llorar.

No dejas de sorprenderme, tengo la sensación de que sigues una hoja de ruta… Has dado en el clavo, porque, la verdad, no dejo nada al azar. La gente se cree que soy tonta, pero lo tengo todo estudiado. Sé las cosas que hago, las que digo y, sobre todo, controlo muy bien los tiempos. Tengo una dualidad muy marcada y separo la parte humana de la artística.

¿Crees que la gente te entiende? A pesar de que ya están empezando a aceptar que soy un alma libre, todavía hay personas que no están preparadas para entender mi arte. Sé que me salgo de lo común, pero eso no debería ser tomado como algo negativo. Si Lady Gaga fuera española también sería víctima de risas y burlas. En cualquier caso, me gusta que la gente juzgue libremente.

No me dirás que cantas igual que ella… Yo no destaco por mi voz, pero sí por la creatividad de mis canciones, por mi vestuario y por la originalidad de mis bolos y conciertos. Los que vienen a verme no esperan de mí que les recite ópera. Tengo la agenda completa y eso será por algo.

Entonces, ¿es rentable ser Leticia Sabater? No tengas ninguna duda. He montado una página web (LetiRegalos) mediante la que mando felicitaciones a mis fans. Me pagan 50 euros por vídeo y hay días que, incluso, tengo dos o tres peticiones. Al igual que Mariah Carey, también canto en fiestas privadas. Además, tengo eventos firmados hasta octubre de 2022 y en un año he llegado a hacer 100 conciertos. Soy una mujer independiente, hago lo que quiero y gano dinero.

Siempre han dicho de ti que podrías vivir sin trabajar, que eres rica… Podría estar un par de años sin hacer absolutamente nada y no pasaría nada. Tengo dos apartamentos alquilados, dinero en el banco, un Porsche Cayman y acabo de vender mi casa, por lo que tengo solvencia económica suficiente. En cualquier caso, gano dinero todos los meses, porque no dejo de trabajar, la gente quiere verme. Los niños que crecieron conmigo ahora son adultos y siguen reclamándome.

Pero tú ya no eres la misma, ¿qué pasó para que decidieras dejar de ser musa infantil? No tuve más opciones a pesar del éxito. Siendo uno de los formatos con más audiencia, decidieron apartarme porque mi cara estaba muy vista. En mi lugar pusieron a la amiga de un jefe que ya ni siquiera trabaja en el mundo del espectáculo. Fue duro, pensé en tirar la toalla, pero pronto busqué y encontré alternativas. Me hice productora.

No recuerdo aquella etapa… Invertí 100.000 euros para producir el musical de El mago de Oz y estuvo funcionando, con mucho éxito, durante 15 años. Tenía contratadas a 15 personas y fue muy rentable para mí. Después de aquello vinieron los programas y mi incursión en el mundo musical.

“Siempre quise ser Raffaella Carrà. Lo de ser presentadora infantil fue una carambola del destino y lo disfruté”

¿Te arrepientes? Siempre quise ser Raffaella Carrà. Lo de ser presentadora infantil fue una carambola del destino y lo disfruté muchísimo, me llegaban muchísimas cartas de niños dándome las gracias… y de los padres, porque ellos también se enamoraron de mí. Ahora bien, era muy incómodo interpretar una personalidad que no es la tuya. Vivía con mucho cuidado para que mi imagen no se viera afectada por nada.

Y ahora, ¿vives como quieres? Estoy en los 50 y he conseguido, además de no tener que madrugar, ser yo misma sin necesidad de reírle las gracias a nadie. Vivo de pie y no de rodillas. Eso me ha hecho muy fuerte. Mi manager y yo cerramos todas las actuaciones y soy yo la que decide a qué programa voy o en qué ‘reality’ quiero participar. Solo me falta el amor, mi talón de Aquiles.

¿Tan exigente eres? Soy complicada. Me gustan los empresarios, con cierto nivel, y no están por la labor. Mi perfil les asusta porque ellos quisieran que yo no tuviera tanta proyección pública y eso para mí es inamovible. La parte artista gana.

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