Las protestas en Cádiz se recrudecen y PSOE y UP chocan por el uso de una tanqueta policial en las manifestaciones

Las protestas de los trabajadores del metal en Cádiz suben de tono y provocan un nuevo choque dentro del Gobierno entre PSOE y Unidas Podemos. Este martes, una manifestación en apoyo de los trabajadores en huelga celebrada en Cádiz volvió a terminar con enfrentamientos entre los asistentes a la marcha y la Policía Nacional, y lo hizo apenas un día después de que se desatara una fuerte polémica por el uso de una tanqueta policial blindada por parte de las unidades antidisturbios en otra marcha. La parte del Gobierno de Unidas Podemos ha expresado su rechazo a esta medida y presiona para que el Ministerio del Interior no vuelva a utilizar este vehículo, si bien hasta el momento su petición no ha tenido éxito.

La vicepresidenta segunda del Gobierno y líder de Unidas Podemos, Yolanda Díaz, explicó este mismo martes en el Congreso que el lunes llamó al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, para pedirle la retirada de esta tanqueta y que no se utilice para controlar las protestas que están teniendo lugar a raíz de la huelga de los trabajadores del metal en Cádiz. Los manifestantes, insistió Díaz, “no son delincuentes”, sino que están “legítimamente defendiendo sus derechos”, derechos que son “fundamentales”.

Fuentes del entorno de la vicepresidenta segunda detallan que esta conversación entre Díaz y Marlaska se produjo el lunes por la tarde por teléfono, y aseguran que tuvo un tono cordial. El tema, no obstante, no fue tratado este martes en el Consejo de Ministros, y por el momento Interior no se ha comprometido a no volver a utilizar la tanqueta en las manifestaciones de estos días en Cádiz, si bien este martes no fue desplegada en los enfrentamientos que tuvieron lugar tras la marcha en la capital gaditana.

El ministerio que lidera Marlaska argumenta que el vehículo se utiliza únicamente para retirar barricadas, tiene una función netamente defensiva y que en ningún caso sirve para atacar a los manifestantes. En ese mismo sentido se manifestó este martes el delegado del Gobierno en Andalucía, Pedro Fernández, que explicó que el vehículo “se ha utilizado en momentos críticos” y “va a estar solo al servicio de situaciones críticas para retirar elementos que sean peligroso para la vida o los bienes, o para un ataque a las Fuerzas y Cuerpos que necesitan preservarse en la seguridad”.

Pablo Iglesias se suma a las protestas

No solo Díaz, como líder de la parte morada del Gobierno, ha protestado contra el uso de la tanqueta en Cádiz. También lo han hecho otros dirigentes de primera línea de Unidas Podemos, así como su exlíder y exvicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, que cargó contra las Unidades de Intervención Policial (UIP, los antidisturbios de la Policía Nacional). “La diferencia de trato a las movilizaciones, dependiendo de si son de izquierdas o de derechas, es una constante en los operativos de las UIP, pero usar material militar contra los trabajadores en Cádiz es un salto cualitativo”, denunció Iglesias el lunes, que señaló a Interior y aseguró que “se equivoca permitiendo esto”.

Por el contrario, la portavoz del Gobierno, Isabel Rodríguez, se limitó este martes a expresar la “confianza” del Ejecutivo en el trabajo de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Preguntada sobre si la actuación policial de estos días en Cádiz está siendo proporcionada, Rodríguez afirmó que el Gobierno tiene una “sensibilidad” especial con los trabajadores, pero también señaló que entiende que la Policía está actuando “con la ponderación necesaria” para garantizar el derecho a la manifestación y el orden público.

Mientras el choque en el Gobierno se recrudecía, este martes unas 5.000 personas, según los sindicatos, y 1.500, según los cálculos de la Policía, participaron en una nueva marcha en apoyo a la huelga de los trabajadores del metal en Cádiz que acabó en graves disturbios, ya que una parte de la protesta se escindió del recorrido oficial para intentar cortar el puente José León de Carranza que ofrece acceso a la capital gaditana.

Una persona fue detenida en esos enfrentamientos, en los que la Policía utilizó gases lacrimógenos y balas de goma para impedir que esa parte de la manifestación cortara el puente, considerado una infraestructura crítica para el funcionamiento de la ciudad. Tras cargar contra ese grupo de manifestantes, estos respondieron arrojando a los agentes piedras, botellas y otros objetos. Seis policías acabaron con heridas leves, según la Subdelegación del Gobierno en Cádiz.

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