La guerra de un vecino contra la campana de la iglesia de Ares, en A Coruña, enfada al resto del pueblo

En la mañana de este martes, un equipo de El programa de Ana Rosa se ha trasladado a Ares, en A Coruña, para conocer de primera mano la noticia que mantiene inquieto al pueblo: un vecino ha denunciado que el sonido de la campana de la iglesia de San José de Ares, que lleva allí instalada 115 años, le molesta y le impide conciliar el sueño.

Este vecino ha pedido al Ayuntamiento coruñés que la campana no suene durante la noche, sin embargo, otros ciudadanos del pueblo alegan que el sonido no molesta y que “es complemento del pueblo”. “Yo estoy aquí al lado y no sé cuándo suena o cuándo deja de sonar”, ha comentado uno de ellos. “Cuando ese señor compró su piso ya sabía que estaba la campana. Es lo que hay, si no está contento, que se vaya. Por una persona no se va a hacer una revolución en el pueblo”, ha agregado otro.

Por su parte, el Ayuntamiento de Ares se ha comprometido a realizar una medición de los decibelios emitidos por la campana. Eso sí, antes el vecino tendrá que acreditar que su vivienda, que antes era un trastero, cuenta con los elementos necesarios para el aislamiento.

Otro vecino ha reconocido que “los primeros días” no puede conciliar bien el sueño, pero después se “acostumbra” al sonido y no le molesta para nada. Además, otros ciudadanos han explicado al equipo del matinal que, si se quita la campana, podrían generarse problemas de insomnio entre los vecinos porque “está todo el mundo acostumbrado”.

El alcalde del pueblo, Julio Iglesias, ha comentado que “el reloj fue donado por unos emigrantes hace más de un siglo” y que cuenta con un “mecanismo artesanal al que hay que darle cuerda”. Además, ha explicado que “no se puede parar de noche porque es un reloj mecánico y, en consecuencia, un bien inmaterial. Hay una ley de 2015 que protege los bienes inmateriales, entre los cuales se encuentran los mecanismos de comunicación vecinal como, por ejemplo, las campanas del reloj. No entra en la ley de ruidos anterior, que es de 2003″.

“Ese señor dice que el exceso de decibelios son solo nueve. Nosotros vamos a hacer una medición para contrarrestar esa para manifestar que, efectivamente, no es como él dice porque en todas las viviendas hay que tener un buen aislamiento acústico. Vamos a defender que este es un patrimonio sensorial“, ha sentenciado el alcalde.

Patricia Pardo, desde el plató de Telecinco, ha explicado la situación del denunciante: un hombre que acaba de trasladarse a Ares, puesto que su médico le había recomendado vivir en un lugar tranquilo y pensó que el pueblo gallego sería el lugar perfecto para cumplir con las pautas del sanitario.

Sin embargo, el alcalde de la localidad ha destacado que no existe ninguna razón para que la opinión de una persona “que solo va en verano” prevalezca sobre la del resto de vecinos que habitan en el pueblo durante todo el año: “Nada es molesto por la decisión de una persona, lo es por la decisión de más personas. Es un concepto objetivo, no la obsesión de alguien”.

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