Esta es la élite de las 'superbacterias' que desafían a los antibióticos: al menos 4.000 personas mueren al año en España

Las llamadas ‘superbacterias‘ son un gran problema en todo el mundo: solo en España, 4.000 personas mueren al año por este motivo, y la OMS prevé que en 2050 esta sea la principal causa de muerte.

El despreocupado y generalizado abuso de antibióticos ha provocado que una serie de ellas, pertenecientes a diferentes familias, se hayan convertido en la élite bacteriana que amenaza la salud de todo el planeta.

A pesar de que el descubrimiento de la penicilina, hace casi 100 años, supusiera una revolución sanitaria a la hora de tratar las infecciones, hay una serie de bacterias que han podido resistir el ataque de los antibióticos.

‘ESKAPE’: la élite bacteriana

El acrónimo ‘ESKAPE‘ agrupa las iniciales de las seis ‘superbacterias’ más resistentes a los antibióticos y, por lo tanto, más peligrosas para los seres humanos. Se trata de las siguientes:

Enterococcus faecium: causa endocarditis, infecciones urinarias o intraabdominales.

Staphylococcus aureus: causa infecciones de la piel y, en ocasiones neumonía, endocarditis y osteomielitis.

Klebsiella pneumoniae: causa infecciones del tracto urinario, neumonías o sepsis.

Acinetobacter baumannii: causa neumonía, bacteriemia, meningitis, infecciones del tracto urinario o peritonitis.

Pseudomonas aeruginosa: causa otitis, infecciones de vías urinarias o de herida quirúrgica.

– Enterobacter spp: causa infecciones urinarias, pulmonares o de herida quirúrgica.

Estas ‘superbacterias’ están agrupadas en tres categorías: media, elevada y crítica. De estas seis, las dos primeras ostentan la categoría de elevadas y las otras cuatro, de críticas.

Otras bacterias que resisten los tratamientos son: Streptococcus pneumoniae, Haemophilus influenzae, Shigella spp (media); Helicobacter pylori, Campylobacter spp, Salmonellae, Neisseria gonorrhoeae (elevada); Familia Enterobacteriaceae (crítica).

La principal causa de muerte en 2050

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha establecido en su calendario que será en el año 2050 cuando las ‘superbacterias’ se conviertan en la principal causa de muerte en todo el mundo.

En España, 4.000 personas fallecen cada año debido a las infecciones resistentes, un dato que cuadriplica el de las muertes en accidentes de tráfico en nuestro país.

De hecho, la resistencia a los antimicrobianos está muy extendida en la región europea de la OMS: cada año se producen más de 670.000 infecciones en estos países debido a bacterias resistentes a los antibióticos, y aproximadamente 33.000 personas mueren como consecuencia directa de estas infecciones.

En el marco de la Semana Mundial de Concienciación sobre el Uso de los Antibióticos (18-24 de noviembre), OMS en Europa ha advertido de que la carga sanitaria provocada por estas bacterias resistentes a los tratamientos, es comparable a la de la gripe, la tuberculosis y el VIH juntos en la UE.

Por esto, el “Plan de acción mundial sobre la resistencia a los antimicrobianos” plantea 5 objetivos: mejorar el conocimiento y la comprensión de la resistencia a los antimicrobianos; fortalecer la vigilancia y la investigación; reducir la incidencia de infecciones; optimizar el uso de medicamentos antimicrobianos y, por último, asegurar una inversión sostenible en la lucha contra la resistencia a los antimicrobianos.

El consumo de antibióticos en España

El consumo de antibióticos en España ha disminuido en los últimos años. Desde 2015, lo ha hecho 8 puntos.

Pero, a pesar de ello, en 2020 fue 3 puntos superior a la media europea. Mientras que en el continente la media fue de 15 dosis diarias por 1.000 habitantes, en España fue de 18,22.

En nuestro país, los antibióticos más utilizados son los derivados de la penicilina. El uso de estos antibióticos en los hospitales españoles es mayor en Galicia (0,64), mientras que en Andalucía es mucho menor (0,25).

¿Qué podemos hacer?

Ante esta amenaza, que cada vez se hace más grande, existen tres medidas que los ciudadanos podemos tomar a escala individual:

No automedicarnos: esta acción sería una de las más importantes, pues los fármacos antimicrobianos tienen siempre que ser prescritos siempre por un médico. 

No tomar antibióticos para infecciones víricas: la gripe, el resfriado y -por supuesto- el covid-19, son infecciones víricas, no bacterianas. Por eso, es importante no tomar estos fármacos antibióticos para tratar las infecciones víricas estacionales.

Completar los tratamientos: el experto Raúl Rivas González, autor y catedrático de Microbiología, Universidad de Salamanca, explica en un artículo publicado en The Conversation que “está perfectamente estimado el tiempo que tiene que durar el tratamiento en cada caso para eliminar totalmente la infección bacteriana”. Esto provoca que, “si no la eliminamos, lo que estamos propiciando es que algunas de esas bacterias, al estar expuestas a una dosis más pequeña o residual, se vayan acomodando al antibiótico, haciéndose resistentes poco a poco”.

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