El fútbol español, contra las cuerdas tras un progresivo declive en la Champions

Que el fútbol español está atravesando un lento declive es algo que ya se estaba viendo en los últimos años. De dominar la máxima competición continental con puño de hierro durante la década pasada, con seis títulos, otros dos finalistas y gran presencia en el cuadro final, se ha pasado a la delicada situación en la presente Champions, en la que solo un equipo ha logrado por ahora el billete para los octavos de final (el Real Madrid), mientras que los otros cuatro afrontan una última jornada a la desesperada en la que tienen que sacar resultados positivos en campos complicados.

Ver a tres o cuatro equipos españoles en la fase eliminatoria era lo habitual entre 2011 y 2020, con excepción de un pequeño bache en 2012, cuando solo dos (Madrid y Barça) tuvieron presencia en octavos. Fueron años en los que la Liga española era la más poderosa, con Real Madrid y Barça sumando títulos (cuatro y dos, respectivamente) y Atlético convirtiéndose en un gigante europeo (dos finales perdidas en los penaltis una y la prórroga la otra). También Sevilla y Valencia lograron colarse en varias ocasiones en la fase final en unas campañas en las que los españoles eran temidos en el Viejo Continente.

El rotundo dominio español ha decaído poco a poco. El lento declive de Madrid y Barcelona les dejó sin títulos en las tres últimas temporadas, aunque ambos han logrado meter la cabeza en una ocasión en semifinales: los blaugranas en 2019 y los blancos en 2021. Logros escasos para lo que estaban acostumbrados cuando Cristiano Ronaldo y Leo Messi estaban en su mejor momento y lideraban ambos equipos.

También el Atlético de Madrid ha bajado su rendimiento en Europa en los últimos años. De las finales de 2014 y 2016 ha pasado a no superar los cuartos de final, su techo en los últimos años, en los que ha habido batacazos sonados como cuando en 2019 no superó la fase de grupos.

La pujanza económica de la Premier League, que contrastan con los apuros de los equipos españoles, han hecho que ahora la liga que mande sea la inglesa, una inercia que se observa desde 2019, cuando metió tres equipos en semifinales y dos en la final. Esta tendencia que no se ha revertido, sino todo lo contrario. Mientras los cinco equipos de LaLiga (uno más por la presencia del Villarreal, campeón de la Europa League) las están pasando canutas para clasificarse para octavos de final, los cuatro británicos ya tienen su billete para la siguiente fase.

Solo el Real Madrid ha cumplido por ahora. En un grupo a priori cómodo, los de Carlo Ancelotti han cumplido pese a su incomprensible tropiezo ante el Sheriff en el Bernabéu. Su victoria en Milán hace que le valga un empate ante el Inter en la última jornada para sellar el liderato del Grupo D.

El resto, quizás con excepción del Villarreal, están cuajando actuaciones decepcionantes, unos más que otros. Mención especial requieren FC Barcelona y Atlético de Madrid, por diferentes motivos. Los azulgranas no tenían un grupo complicado para clasificarse, pero las palizas que recibió ante el Bayern en el Camp Nou (0-3) y el Benfica enDa Luz (3-0) evidenciaron que el Barça post-Messi está a años luz de lo que fue. Solamente ha marcado dos goles (para ganar los dos partidos al Dinamo de Kiev) y fue incapaz de ganar al Benfica como local, lo que le obliga a una gesta o aferrarse a la suerte para pasar: o gana al Bayern en el Allianz o debe esperar a que los lusos no se impongan a los ucranianos.

El Atlético estaba en uno de los grupos más complicados de la competición, pero eso no excusa para un papel tan gris. Solamente ha ganado un partido –en Milán, de penalti y con un jugador más– y su derrota ante los rossoneri este miércoles les deja en una complicada situación: tienen que ganar en Oporto para clasificarse, y hacerlo por un gol más que el Milan si estos hacen lo propio ante el Liverpool. Aunque lo más preocupante es su imagen, lejos del férreo y rocoso equipo al que respetaba toda Europa.

También decepcionante ha sido el papel hasta el momento del Sevilla en un grupo a priori asequible con Wolfsburgo, RB Salzburgo y Lille. Su primera victoria no llegó hasta la quinta jornada y ahora se la jugará el último día en una vista a Austria en la que necesita ganar.

El papel del Villarreal, en un grupo complicado con Manchester United y Atalanta, ha sido bueno, pero tiene la clasificación complicada: no puede perder en su visita a los italianos en la jornada decisiva.

El prestigio del fútbol español estará, por lo tanto, en juego el 7 y 8 de diciembre. Una última jornada que valdrá para calibrar si el declive de LaLiga es un hecho o si sus equipos aún tienen cosas que decir en Europa.

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