El bautizo del hijo de Eugenia de York, empañado: pocos días antes fallecía su suegro

Este pasado fin de semana se produjo un evento muy feliz para la familia real británica: no solo significaba la reaparición de la reina Isabel II después de sus problemas de salud, sino que lo hacía por una estupenda razón, pues en la capilla de Todos los Santos de Windsor se daba un doble bautizo de sus bisnietos, que hubiese sido triple si la hija de la princesa Beatriz y Edoardo Mapelli, Sienna Elizabeth, tuviese algo más de dos meses.

Pero no es así y la ceremonia se llevó a cabo oficiando el primer sacramento de sus vidas tanto para Lucas, el hijo de Zara y Mike Tindall, como para August, el recién nacido de nueve meses de la princesa Eugenia de York y su esposo, Jack Brooksbank. Fue una alegría compartida por toda la casa real, sobre todo porque finalmente fue posible la asistencia de la monarca, a quien estar con los suyos le da mucha fuerza para seguir adelante.

Sin embargo, se acaba de saber que tuvo un sabor agridulce. Sobre todo, para Eugenia y Jack, a los que empañó el feliz momento una noticia funesta que se había producido pocos días antes.. George Brooksbank, suegro de la princesa y padre del empresario, había fallecido a los 72 años hacía apenas unas jornadas.

Además, tal y como señala el diario británico The Argus, George llevaba, desde que estuviese el año pasado nueve semanas ingresado por coronavirus, con las defensas muy bajas e incapaz de recuperarse. Se trata pues de víctima no directa del Covid-19 a quien la enfermedad agravó los problemas de salud que arrastraba y unos meses después de contagiarse ha fallecido por causas que, eso sí, no han trascendido.

Tal y como se explica desde el periódico The Telegraph, ya en 2020 los doctores le dijeron a la familia, incluido Jack Brooksbank y Eugenia de York, que se “preparasen para lo peor”, sobre todo en las cinco semanas que pasó con un respirador artificial en el hospital tras contagiarse en un viaje a Francia, situación que mejoró tras una traqueotomía pero que le ha tenido y en la que el propio George le agradeció su increíble trabajo a los personales del personal del Chelsea y Westminster Hospital de Londres y al Royal Brompton Hospital.

El consuegro del duque de York y de Sarah Ferguson era contable y trabajó como ejecutivo casi toda su vida. Vivía a caballo entre el sur de Londres y Burdeos junto a su esposa, Nicola, de 68 años, quien también se contagió aunque tuvo la suerte de poder pasar la enfermedad en casa.

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