De Azerbaiyán a Madrid: La historia de superación de Kamran gracias al violín

Una cuerda de más 4.400 kilómetros tendida de Azerbaiyán a Madrid. Es como mide Kamran la distancia que le separa de su ciudad natal, Xaçmaz: como una larguísima cuerda de violín. Traza la similitud con el instrumento que le ha permitido viajar por el mundo, superar barreras, tender puentes a nivel internacional.

La historia de Kamran Omarli, de 26 años, es un claro ejemplo de superación personal, de evolución y, por encima de todo, de conexiones. La música le ha permitido, en su caso, vivir un camino cargado de oportunidades y aprendizajes; a su corta edad, considera que esa unión que la música crea consigue reducir brechas tan marcadas que, en ocasiones, parecen insalvables.

“En mi casa, la música era parte de la familia: mi madre cantaba y mi padre tocaba el piano”, cuenta. Su camino como violinista comenzó a los 7 años, cuando sus padres le apuntaron al conservatorio; a los 11, se matriculó en la Escuela de Música Mstislav Rostropovich de Bakú, en su país natal. 

Un camino movido por el violín y las personas

El joven músico no ha hecho solo su camino: tiene en su corazón y en su mente a cada una de las personas que le han aupado hasta su posición actual. La primera, su profesora en el conservatorio de la ciudad azerbaiyana, Ilhama Agayeva. “Gracias a ella, que confió en mí, pude empezar a soñar con dar un salto internacional”.

Fue así como empezó a participar en concursos y festivales. Su primer premio, un segundo puesto en el Concurso Nacional de la misma ciudad en el año 2006, fue el inicio de su camino.

En 2010 conoció a otro de sus grandes apoyos: Maxim Vengérov, uno de los violinistas a los que tanto él como su profesora admiraban, fue jurado en un concurso que celebró una de sus eliminatorias en Bakú. “Me preparé mucho, gané ese concurso y todo volvió a cambiar”, recuerda, “porque conectar con Maxim y comenzar nuestra relación fue muy importante para mí, por su generosidad y la fuerza que me dio para seguir mejorando”.

Después de este llegarían otros reconocimientos (en 2010 se hizo con dos en Bakú y uno en Kaunas, Lituania; en 2011 fue condecorado en Poznan, Polonia; y en 2015 se alzó con otro reconocimiento en Sofía, Bulgaria); y, con ellos, un claro convencimiento: su evolución personal se hilvanaría como notas en un pentagrama, con el violín como compañero y herramienta para mostrarse al mundo. 

Kamran Omarli, violinista procedente de Azerbaiyán y alumno reconocido en la Escuela Superior de Música Reina Sofía, en Madrid.
Kamran Omarli, violinista procedente de Azerbaiyán y alumno reconocido en la Escuela Superior de Música Reina Sofía, en Madrid.
Telefónica

Una oportunidad en Madrid

Maxim Vengérov fue el encargado de presentar a Kamran a Zakhar Bron, un gran violinista y profesor titular en la cátedra de violín Telefónica en la Escuela Superior de Música Reina Sofía, en Madrid. “Para mí es el profesor de los genios”, explica el músico. “Fue el quien me animó, a los 17 años, a intentar mi ingreso en la Escuela”.

Tras una preparación a fondo, Kamran Omarli consiguió una plaza en la capital española en 2012 y hasta 2021. “Esta conexión, aunque me exigió mucho, sacó lo mejor de mí”, explica. “He aprendido que, en música, es importante la relación personal. Entender a las personas, saber cómo ven el mundo: esa conexión enriquece mucho la forma de tocar”.

“Entender a las personas, saber cómo ven el mundo, enriquece mucho la forma de tocar”

Su implicación y su esfuerzo fueron tales que, en el curso 2015-2016, consiguió de manos de Su Majestad la Reina Doña Sofía el Diploma de alumno más sobresaliente. Además, siguió experimentando ese vínculo con distintos músicos. “La música une culturas e historias que no son tan diferentes”.

En su caso, su vida se ha entrelazado gracias a la Escuela con la de otras dos personas, ambos procedentes, como él, de zonas en conflicto. “Conectar con ellos ha vuelto a cambiar mi vida. ¿Quién, o quiénes, serán los próximos que vuelvan a cambiarla?”, se pregunta.

De momento, tras su paso por Madrid, hoy trabaja en la orquesta del País Vasco, la Euskadiko Orkestra. Antes, ha sido miembro de la Orquesta Sinfónica Freixenet de la Escuela Reina Sofía, dirigida por Pablo González, Víctor Pablo Pérez, Josep Pons y Stefan Lano; y de la Orquesta de Cámara Sony, bajo la batuta de Antoni Ros Marbà.

También ha formado parte del Trío Fundación Mahou San Miguel, bajo la tutela de la profesora Marta Gulyás; del Grupo Amadeus; y del Cuarteto Óscar Esplá de Asisa, tutelado por el Profesor Heime Müller, con el que en 2014 recibió otro reconocimiento de manos de Su Majestad la Reina Doña Sofía: la Mención de grupo de cámara más sobresaliente en la categoría de cuartetos de cuerda. 

El violín de Kamran le ha permitido tender puentes entre culturas.
El violín de Kamran le ha permitido tender puentes entre culturas.
Tele

Mejor conectados: Iniciativas para conectar a las personas

#MejorConectados es una plataforma de contenidos de Telefónica en la que muchas personalidades de éxito, desde Ferran Adrià a Teresa Perales, pasando por Javier Gómez Noya o Nacho Azofra, repasan su propia interpretación del mismo concepto: “Cuando conectamos, somos capaces de hacer cosas increíbles”.

#MejorConectados es una serie de contenidos que busca poner en valor el poder de las conexiones humanas “Queremos hacer nuestro mundo más humano conectando la vida de las personas”, afirma José María Álvarez-Pallete, presidente de Telefónica. Y es que llevamos casi un siglo asegurando las mejores conexiones de nuestro país e impulsando el talento como mejor sabemos: conectándolo.

“#MejorConectados quiere ser un lugar donde inspirarse, encontrarse, conectar y lograr cosas increíbles”, explica Rafael Fernández de Alarcón, director de Marca, Patrocinios y Medios de Telefónica.

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